PRECAUCIÓN CON LA CONTAMINACIÓN

El mapa de contaminación que deja en evidencia a España: Madrid podría restringir al 50% el tráfico este viernes

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La contaminación atmosférica acecha a España y, en especial, a Madrid. La capital ha decretado para este jueves el que será el octavo día de restricciones al tráfico y el sexto en el que se prohíbe aparcar en la zona SER (Servicio de Estacionamiento Regulado) del interior de la M-30.

No obstante, este es un problema que se extiende a buena parte del panorama nacional. Si se observan los datos de polución mostrados este miércoles por la Agencia Europea de Medio Ambiente a través de un mapa interactivo (imagen superior), la calidad del aire actual en España, en términos generales, queda en evidencia en comparación con el resto de los países del Viejo Continente.

La institución europea desglosa en colores las diferentes zonas según su nivel de contaminación: azul («buena, 0-40 microgramo por metro cúbico»), verde («limpia», 40-100 µg/m3), amarilla (moderada, 100-200 µg/m3), rojo (pobre, 200-400 µg/m3), granate (muy pobre, 400-1.000 µg/m3) y negro («sin datos»).

Una segmentación que revela de forma efectiva y a golpe de vista el contraste entre la polución europea y la que sobrevuela en Madrid, casi en su totalidad; hasta cuatro zonas en Asturias; dos en Cantabria y Baleares; ocho en Andalucía; una en Murcia, la Comunidad Valenciana, La Rioja y Cataluña; o los cuatro focos detectados en Zaragoza (Aragón). Todas ellas, además, entran dentro de la calificación de «pobres», por lo que al margen de esta retahíla quedan las múltiples áreas con una contaminación «moderada» (color amarillo).

Una situación que desentona con el idealismo atmosférico que se aprecia en el norte de Europa, con la excepción de los exiguos puntos rojos en Francia, o Polonia, donde también se hallan diversas ubicaciones con excesiva concentración de partículas nocivas.

En cualquier caso, esta situación en España no es nueva, sino un repunte consecuencia, en parte, de la ausencia de precipitaciones. Tal y como informó en un documento España a la Comisión Europea (CE) en relación al periodo 2010-2014 -se conoció este año-,  los límites de emisiones de NO2 se «sobrepasaron continuamente» en Barcelona, Vallès-Baix de Llobregat y en Madrid. Por ello, Bruselas reclamó a las autoridades nacionales medidas para «garantizar una buena calidad del aire y proteger la salud pública», lo que instó tanto a Madrid como a la Ciudad Condal a impulsar sendos planes para revertir la situación en los próximos años.

Madrid podría restringir el tráfico al 50% el viernes

En cualquier caso, Madrid a día de hoy suma una semana consecutiva de restricciones de circulación por alta contaminación. Si bien, paradójicamente, los niveles de contaminación no es que no hayan menguado, sino que han aumentado todavía más este pasado martes, lo que ha provocado que se supere por primera vez en estos últimos días el nivel Aviso (más de 200 µg/m3 de NO2 durante dos horas consecutivas en dos estaciones de la misma zona). ¿Cómo funciona el protocolo por alta contaminación en Madrid y a qué multa nos exponemos?

Aunque por el momento no ha repercutido en la medidas decretadas durante esta semana, prohibición de aparcar en zona SER para los no residentes y limitación de velocidad a 70 km/h en la M-30 y accesos a la capital, el escenario sí podría cambiar de cara al viernes. Si a lo largo del día de hoy se mantiene el nivel de Aviso y las previsiones meteorológicas continúan siendo desfavorables, el Consistorio madrileño podría implantar el nivel 3 del protocolo por contaminación, lo que se traduce en la limitación de circulación en la Almendra Central al 50% del parque automovilístico en función de la terminación en número par o impar de las matrículas.

De esta forma, este viernes, 24 de noviembre, solo podrían circular por el interior de la M-30 los vehículos cuya matrícula terminen en número par. Una coyuntura que se anunciaría mañana y entraría en vigor a las seis de la mañana del viernes.

Madrid activó esta medida por primera y única vez el 29 de diciembre de 2016 y, casi un año después, podría volver a producirse.

FUENTE: el economista